paper chromatography cromatografia en papel

La cromatografía en papel te va a descubrir un montón de cosas sobre el color que ni te imaginas.

Descubre cómo funciona la cromatografía en papel para desvelar los secretos de los colores. Una guía completa y clara con un experimento casero paso a paso.
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Hace unos días estaba ordenando el cajón del escritorio y me encontré con un montón de rotuladores viejos que pensaba que ya no servían. Me dio por ponerme a pintar garabatos en un trozo de papel y me acordé de algo que hacíamos en el colegio que me llamaba muchísimo la atención.

Me refiero a la cromatografía en papel, una forma de separar mezclas que parece magia pero que, en realidad, es química bastante básica y entretenida. Me apetecía un montón ponerme a probarlo otra vez y la verdad es que me pasé toda la tarde experimentando con diferentes colores y marcas para ver qué pasaba.

Si te gusta curiosear y entender cómo funcionan las cosas por dentro, este tema te va a encantar porque te permite desmontar los colores que ves todos los días. Al final te das cuenta de que la realidad es mucho más compleja de lo que parece a simple vista.

Contenidos
  1. Qué es la cromatografía en papel.
  2. Su utilidad en el mundo profesional y científico.
  3. Los conceptos clave que explican el movimiento de los líquidos.
  4. Qué es la fase móvil en este proceso de análisis.
  5. Qué materiales necesitamos para observar la cromatografía en papel.
  6. Los líquidos eluyentes adecuados para cada tinta.
  7. Selección de colores para la cromatografía en papel.
  8. El paso a paso para realizar la cromatografía en papel.
  9. Cómo analizar los resultados obtenidos en tus tiras de papel.
  10. Los fallos más habituales y la forma de solucionarlos.
  11. El cálculo matemático que aporta precisión al experimento.
  12. Variaciones interesantes utilizando elementos vegetales.
  13. Preguntas frecuentes sobre la cromatografía en papel.

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Qué es la cromatografía en papel.

Para entender bien este proceso no hace falta que nos metamos en definiciones densas. La cromatografía en papel es, simplemente, un método que sirve para separar los distintos componentes que forman una mezcla líquida. Cuando tú ves una mancha de tinta de color verde, tu ojo percibe un solo tono unificado, pero en realidad ese verde se ha conseguido mezclando varios pigmentos diferentes. Este sistema lo que hace es forzar a esos componentes a separarse para que puedas verlos de forma individual y entender cómo se fabricó ese color original.

El origen histórico de esta técnica de separación.

Esta forma de analizar las sustancias no es algo nuevo en absoluto. Los científicos del siglo diecinueve ya buscaban maneras eficientes de aislar los componentes de las plantas y de los tintes textiles que se usaban en la época.

El verdadero impulso llegó a principios del siglo veinte gracias a los estudios del botánico Mikhail Tswett, quien logró separar los pigmentos de las hojas utilizando columnas de absorción. Con el paso de los años, otros investigadores descubrieron que el papel común de base celulósica era un soporte ideal para realizar este tipo de análisis de forma rápida y barata.

La evolución hacia el método actual que conocemos.

Aquellos primeros experimentos abrieron la puerta a una rama completamente nueva de la química analítica. Los científicos se dieron cuenta de que no necesitaban laboratorios gigantescos para obtener datos preliminares sobre la pureza de una sustancia.

La técnica sobre papel se perfeccionó a mediados del siglo pasado, ganando incluso premios Nobel para los investigadores que demostraron su precisión. Hoy en día, la seguimos utilizando de forma educativa porque explica los principios químicos fundamentales de una manera tan visual que es imposible olvidarla.

Su utilidad en el mundo profesional y científico.

En el mundo profesional este método se utiliza mucho más de lo que pensamos porque es la base de análisis muy importantes. Los investigadores lo usan para descomponer muestras de alimentos y comprobar que no tengan aditivos prohibidos, o en los laboratorios de criminalística para analizar restos de sustancias en una escena.

Nosotras lo vamos a hacer de una forma mucho más casera y simplificada, pero el fundamento que hay detrás es exactamente el mismo que emplean los científicos en sus investigaciones más avanzadas. Al final, se trata de aprovechar las propiedades físicas de las sustancias para que nos muestren su verdadera composición.

Aplicaciones en la industria alimentaria moderna.

Los técnicos de calidad de las empresas de alimentación recurren a sistemas derivados de este método para garantizar que lo que comemos sea totalmente seguro. Por ejemplo, sirve para verificar si los colorantes artificiales de los caramelos cumplen con las normativas de salud vigentes.

También permite detectar si un lote de zumo de fruta ha sido adulterado con extractos más baratos, o con siropes de azúcar ilegales. Es un escudo invisible que protege al consumidor analizando la composición química molecular de los productos de los supermercados.

El papel de la separación de mezclas en la medicina.

En los hospitales y laboratorios médicos este principio es vital para separar proteínas, aminoácidos y otras moléculas complejas presentes en los fluidos humanos. Los análisis de orina y de sangre se apoyan en variantes avanzadas de este sistema para buscar marcadores específicos de enfermedades antes de que aparezcan los síntomas.

Los científicos que diseñan las vacunas también necesitan purificar los componentes activos eliminando cualquier impureza residual que pueda causar efectos secundarios. La capacidad de aislar moléculas individuales salva vidas a diario en todo el mundo.

Su importancia en las investigaciones forenses de la policía.

La policía científica utiliza este método cuando necesita identificar sustancias dudosas encontradas en el lugar donde se ha cometido un delito. Puede servir para saber de qué marca era el bolígrafo con el que se escribió una nota de chantaje, comparando los pigmentos del papel con los de los sospechosos.

También es fundamental en toxicología para aislar restos de venenos o de medicamentos en muestras biológicas complejas. Un simple trazo de tinta separado a tiempo puede convertirse en la prueba definitiva que resuelva un caso judicial complicado.

Los conceptos clave que explican el movimiento de los líquidos.

Para que este proceso ocurra tienen que entrar en juego dos elementos fundamentales que los químicos llaman fases. La primera de ellas se conoce como fase estacionaria y, en nuestro caso, es el propio papel que vamos a utilizar. Se le da este nombre porque no se mueve durante todo el proceso, sino que se queda fijo, sirviendo como el camino o la pista sobre la que se va a realizar la separación de los pigmentos. Este papel tiene que ser poroso para que las sustancias puedan viajar a través de él con cierta libertad, pero ofreciendo un mínimo de resistencia.

La estructura íntima del papel de filtro.

Si pudiéramos mirar el papel de filtro a través de un microscopio muy potente veríamos un enredo tridimensional de fibras de celulosa que se cruzan en todas direcciones. Estas fibras actúan como una especie de laberinto para las moléculas que intentan cruzar el papel.

Además, la superficie de la celulosa tiene propiedades químicas que hacen que retenga con más o menos fuerza a las distintas sustancias que pasan por encima. Esa interacción eléctrica y física es la que determina que unos pigmentos se queden anclados abajo mientras otros avanzan.

La importancia de elegir la fase estacionaria correcta.

No todos los papeles tienen la misma densidad ni el mismo grosor en sus fibras vegetales. Un papel demasiado compacto impedirá el paso del líquido, mientras que uno excesivamente poroso dejará que todo pase tan rápido que no dará tiempo a que se produzca la separación. El papel de filtro de cafetería tiene el equilibrio perfecto para nuestros ensayos porque sus canales internos permiten una velocidad constante.

Qué es la fase móvil en este proceso de análisis.

El segundo elemento es la fase móvil, que es el líquido que se va a desplazar a lo largo del papel. Este líquido tiene la función de disolver la muestra de tinta y arrastrarla consigo a medida que avanza por la superficie porosa. El movimiento de este líquido se produce por un fenómeno físico muy curioso que se llama capilaridad.

La capilaridad es la capacidad que tienen algunos fluidos de subir por conductos extremadamente finos, incluso yendo en contra de la fuerza de la gravedad. Es el mismo mecanismo que utilizan las plantas para absorber el agua del suelo y distribuirla por todas las hojas superiores.

Las fuerzas físicas que empujan al líquido hacia arriba.

La capilaridad ocurre gracias a la combinación de dos fuerzas de la naturaleza que actúan al mismo tiempo sobre las moléculas del fluido. Por un lado está la fuerza de cohesión, que es la atracción mutua que mantiene unidas a las moléculas del propio líquido entre sí. Por otro lado, está la fuerza de adhesión, que es la atracción que sienten esas mismas moléculas por las paredes del canal de celulosa del papel. Cuando la adhesión es más fuerte que la cohesión, el líquido se agarra a las paredes del poro y trepa de forma espontánea.

La velocidad del frente del disolvente.

A la línea invisible que marca el punto más alto al que va llegando el líquido en su subida se le llama frente del disolvente. Esta línea avanza deprisa al principio cuando el papel está seco porque los poros vacíos ejercen mucha fuerza de succión. A medida que el papel se va empapando y la altura aumenta, la fuerza de la gravedad empieza a contrarrestar la subida, ralentizando el ritmo del fluido. Es fundamental vigilar este avance para detener el experimento antes de que el líquido llegue al extremo final del papel.

Cómo interactúan los pigmentos durante la carrera.

A medida que el líquido de la fase móvil va subiendo por el papel, se encuentra con los diferentes pigmentos de la tinta y se los lleva consigo. Cada uno de esos pigmentos tiene un tamaño molecular distinto y una afinidad diferente tanto por el líquido como por el propio papel.

Los componentes que se disuelven mejor en el líquido y se agarran menos al papel viajarán a toda velocidad hacia la parte superior. Los que sean más pesados, o tengan más afinidad con las fibras del papel, se irán quedando rezagados por el camino, logrando así la separación completa de la mezcla.

El concepto de afinidad química selectiva.

La afinidad no es más que la tendencia que tiene una molécula a unirse a otra por cuestiones de carga eléctrica o estructura. Los pigmentos de la tinta entran en una especie de juego de lealtades encontradas mientras dura el proceso. Si un pigmento tiene una estructura muy parecida a la de la celulosa del papel, preferirá quedarse retenido en ella el mayor tiempo posible. Si por el contrario su estructura se asemeja más a la del agua o el alcohol, romperá sus lazos con el papel para marcharse con el fluido que se mueve.

La importancia de la solubilidad en la separación.

La solubilidad es la facilidad que tiene una sustancia para disolverse en otra y juega un papel crucial en este viaje. Un pigmento que apenas se disuelve en el eluyente se moverá de forma muy torpe y lenta, quedándose prácticamente en la línea de salida. En cambio, los compuestos con una solubilidad excelente se integran por completo en la fase móvil, convirtiéndose en los líderes indiscutibles de la carrera. Esta diferencia tan marcada es la que permite que veamos bandas de colores limpias y bien separadas en lugar de una mancha borrosa homogénea.

Qué materiales necesitamos para observar la cromatografía en papel.

Lo mejor de investigar la cromatografía en papel es casi seguro que tienes todo en la cocina o en los cajones de casa. El elemento principal es el papel y, para que funcione bien, lo ideal es usar filtros blancos de los que se emplean en las cafeteras de goteo.

Este tipo de papel está hecho de celulosa y no tiene tratamientos que puedan entorpecer el avance de los líquidos. Si no tienes este tipo de filtro puedes probar con papel de cocina absorbente, aunque los resultados no quedan tan definidos porque las fibras son más gruesas.

Por qué el papel de filtro blanco es el rey.

Los filtros de café blancos pasan por un proceso de fabricación que elimina las impurezas de la madera y las resinas naturales de la planta. Esto nos deja un soporte de celulosa casi perfecta, lo que reduce las interferencias químicas durante el experimento.

Los filtros de color marrón o sin blanquear contienen restos de lignina que pueden alterar la atracción eléctrica de los pigmentos, modificando el resultado final. Por eso siempre te voy a recomendar que busques la opción blanca para que tus análisis salgan impecables.

Alternativas caseras si no tienes filtros de café.

Si te entran ganas de hacer el experimento un domingo por la tarde y no tienes filtros de cafetera, el papel de horno no te servirá porque es impermeable. Puedes probar con las tiras de los bordes de los periódicos antiguos si son de una calidad muy porosa y no tienen tinta de impresión.

Las cartulinas escolares mate a veces funcionan, pero su grosor ralentiza tanto la subida del líquido que el proceso puede volverse eterno. El papel absorbente de cocina es tu mejor alternativa secundaria, cortando las tiras en la dirección de la fibra para que no se deshaga al mojarse.

Los líquidos eluyentes adecuados para cada tinta.

También vas a necesitar los líquidos que harán la función de fase móvil, a los que técnicamente se les llama eluyentes. Dependiendo del tipo de rotuladores que decidas analizar te vendrá mejor usar agua corriente del grifo, o alcohol de farmacia de noventa y seis grados.

El agua es perfecta para los rotuladores escolares normales, porque sus tintas suelen tener una base acuosa que se disuelve con mucha facilidad. El alcohol lo vas a necesitar si quieres probar con rotuladores permanentes, ya que esas tintas resisten al agua pero se desintegran rápidamente cuando entran en contacto con el alcohol.

El comportamiento del agua del grifo como fase móvil.

El agua es un disolvente polar excelente que interactúa de maravilla con las tintas diseñadas para niños porque están hechas para ser lavables. Al subir por el papel, el agua disuelve los aglutinantes de la tinta escolar y libera los pigmentos para que puedan correr libremente. Si notas que los colores se separan de forma demasiado caótica, puedes añadir una pizca de sal común al agua del vaso. Esto modifica la fuerza iónica del líquido y ayuda a que las bandas de color queden mucho más definidas y estables.

Cuándo y cómo debemos utilizar el alcohol sanitario.

El alcohol de farmacia es un disolvente orgánico que tiene una polaridad diferente a la del agua, lo que le permite romper los polímeros acrílicos de las tintas permanentes. Si intentas analizar un rotulador permanente con agua, verás que la mancha se queda intacta en la base mientras el agua pasa de largo sin moverla.

Al cambiar el agua por alcohol, el punto oscuro se disuelve al instante y empieza a desvelar sus componentes ocultos. Es un ejercicio fantástico para entender cómo la naturaleza química del líquido cambia por completo el resultado del análisis.

Selección de colores para la cromatografía en papel.

Por último, te hacen falta los colores que vas a someter a examen para ver cómo se comportan. Te recomiendo que busques rotuladores de color negro de marcas diferentes porque te va a llamar mucho la atención ver que no todos los negros se fabrican de la misma manera. También dan mucho juego los colores secundarios como el morado, el verde o el naranja, porque se descomponen de una forma muy limpia en los colores primarios correspondientes.

Para sujetar el papel mientras el líquido sube te vendrá bien tener a mano unos vasos de cristal transparentes, unos lápices y unas pinzas de la ropa.

El juego visual de los colores secundarios.

Los colores como el verde o el morado son ideales para aprender, porque muestran la teoría del color directamente sobre el papel. Un rotulador verde escolar se dividirá casi siempre en una franja azulada muy definida que subirá bastante alto y una mancha amarilla que se quedará más abajo.

El morado te regalará una transición preciosa entre un rosa fucsia muy brillante y un azul ultramar intenso. Analizar estos tonos secundarios te ayuda a entrenar el ojo para predecir qué pigmentos son más ligeros antes incluso de que termine la carrera.

El paso a paso para realizar la cromatografía en papel.

Cómo hacer un experimento sencillo de cromatografía en papel

Cortar las tiras de papel

Para empezar el experimento tienes que cortar el papel de filtro de café en tiras rectangulares que midan aproximadamente dos centímetros de ancho y unos diez centímetros de largo.

Trazado de la línea de base.

Cuando tengas las tiras cortadas debes coger un lápiz de grafito y dibujar una línea recta horizontal a unos dos centímetros del borde inferior del papel. Tienes que usar obligatoriamente un lápiz porque el grafito no se disuelve en los líquidos que vamos a usar y se quedará fijo en su sitio sirviendo como punto de referencia. Si cometes el error de pintar esta guía con un bolígrafo convencional, su tinta se unirá a la del rotulador que quieres estudiar y arruinará por completo la nitidez del análisis.

Aplicación de la muestra de color.

Justo en el centro de esa línea de lápiz vas a hacer un punto con el rotulador que quieras analizar. El punto debe ser pequeño pero intenso, asegurándote de que la tinta empape bien el papel pero sin que la mancha se extienda demasiado hacia los bordes de la tira. Si haces un borrón demasiado grande, los diferentes colores se solaparán entre sí cuando el disolvente empiece a subirlos, lo que hará que las franjas finales se vean mezcladas y poco claras.

Preparación del líquido en el vaso.

Ahora tienes que preparar el vaso de cristal vertiendo un poco de agua o de alcohol en el fondo. La cantidad debe ser muy pequeña, apenas medio centímetro de altura, porque necesitamos que el líquido toque el borde inferior del papel pero que nunca llegue a cubrir el punto de tinta que has dibujado. Esta altura mínima es crucial para que el fluido inicie su escalada a través de las fibras de celulosa de manera limpia y paulatina.

Montaje de la estructura de sujeción.

Para sujetar el papel tienes que enganchar el extremo superior de la tira a un lápiz o un palillo largo utilizando una pinza de la ropa. Después apoyas el lápiz en los bordes del vaso dejando que la tira de papel cuelgue hacia el interior de forma totalmente vertical. Debes asegurarte de que los laterales de la tira de papel de filtro no rocen las paredes de cristal del vaso, ya que la fricción o la humedad acumulada en el vidrio desviarían el avance natural del eluyente.

Desarrollo de la separación.

En el momento en que el borde inferior del papel toque el líquido verás cómo este empieza a subir rápidamente por las fibras. Tienes que dejar el vaso quieto sobre la mesa sin moverlo en absoluto y observar cómo el frente del líquido va arrastrando los colores y separándolos a lo largo del camino. Es un proceso que suele tardar entre diez y quince minutos en completarse, dependiendo de la porosidad del material y del tipo de disolvente que estés empleando en ese momento.

Finalización del experimento.

Cuando el líquido esté a un centímetro de llegar al borde superior del papel debes sacar la tira del vaso con mucho cuidado. Con el mismo lápiz de antes marcas una pequeña línea donde se ha detenido el líquido y dejas secar la tira en horizontal sobre una superficie limpia. Marcar el final del camino mientras el papel sigue húmedo es vital para los cálculos posteriores, ya que una vez seco es imposible saber con exactitud hasta dónde llegó el agua o el alcohol.

Herramientas:

  • vasos de cristal que sean totalmente transparentes, lápices o palillos largos de madera, pinzas de la ropa comunes, unas tijeras y una regla para medir las tiras.

Materiales: filtro de café de color blanco, alcohol sanitario de noventa y seis grados o agua corriente del grifo y varios rotuladores de diferentes colores.

Cómo analizar los resultados obtenidos en tus tiras de papel.

Una vez que el papel está completamente seco llega el momento más divertido que es interpretar lo que ha pasado durante la subida del líquido. Si has utilizado un rotulador negro, verás que en la parte inferior se han quedado los tonos más rojizos o marrones mientras que en la parte superior aparecen tonos azules o morados. Esta disposición visual es el mapa cromático de la muestra y te cuenta la historia del movimiento molecular sin necesidad de usar pantallas ni sensores digitales.

Interpretación del peso de los pigmentos.

Esta distribución te indica directamente qué pigmentos son más pesados y cuáles son más ligeros dentro de la mezcla que compone la tinta. Los colores que se quedan abajo tienen una estructura molecular más grande, o interactúan con más fuerza con la celulosa del papel, lo que hace que se frenen constantemente durante su avance. Es como si el laberinto de fibras les resultara mucho más estrecho y complicado de atravesar que a sus compañeros de carrera.

Identificación de la solubilidad.

Los colores que aparecen arriba del todo son aquellos que tienen una solubilidad muy alta en el líquido eluyente que has elegido. Como se disuelven tan bien se dejan arrastrar por la corriente del fluido sin oponer resistencia y viajan ligeros hasta donde llegue el agua o el alcohol.

Estos componentes apenas prestan atención a la estructura del papel y prefieren mantenerse integrados en la corriente en movimiento, lo que los convierte en los elementos más rápidos del análisis.

Si lo prefieres, puedes verlo en video, tiene subtitulos

https://youtu.be/c1ZsAAllK0Y

Los fallos más habituales y la forma de solucionarlos.

El error que más se comete cuando se empieza a probar la cromatografía en papel es poner demasiado líquido en el fondo del vaso de cristal. Si el nivel del agua o del alcohol supera la línea donde pusiste el punto de tinta, la mancha se disolverá directamente en el fondo del vaso y teñirá todo el líquido. Este es un despiste muy común por las prisas de querer ver los resultados, pero tiene fácil solución si somos observadoras.

Qué pasa si la tinta se ahoga.

Si te ocurre esto verás que el papel se queda completamente blanco y no se produce ninguna separación, porque la tinta se ha dispersado en el recipiente. La solución es vaciar el vaso, secarlo bien y repetir el proceso asegurándote de que el líquido quede siempre por debajo del punto. No intentes reutilizar esa misma tira de papel porque las fibras ya habrán absorbido humedad de forma irregular y el nuevo intento no saldrá bien.

El problema de usar bolígrafo para las líneas guía.

Otro fallo común es utilizar un bolígrafo normal para pintar la línea de base donde se colocan las muestras de color. La tinta del bolígrafo se compone de pigmentos que también se disuelven, por lo que subirá junto con el rotulador y emborronará todo el resultado final del análisis.

El grafito del lápiz, en cambio, está hecho de carbono y es completamente insoluble en agua y alcohol, por lo que mantendrá la línea intacta y limpia.

El cálculo matemático que aporta precisión al experimento.

Cuando te pones a observar las tiras de papel te das cuenta de que los colores siempre se detienen en zonas parecidas si utilizas las mismas marcas de rotulador. Esto se debe a que la velocidad de desplazamiento de cada pigmento es una propiedad física constante que se puede medir y calcular de forma muy sencilla.

Los químicos utilizan una fórmula matemática muy básica para obtener un valor numérico que identifica a cada componente y que llaman factor de retención.

Medición de las distancias en el papel.

Para calcular este factor solo necesitas una regla milimetrada común y realizar dos mediciones muy sencillas sobre la tira de papel una vez que esté completamente seca. La primera medida es la distancia total que ha recorrido el líquido eluyente, contando desde la línea de base que pintaste a lápiz hasta la marca superior donde se detuvo el agua o el alcohol.

Aplicación de la fórmula del factor de retención.

La segunda medida es la distancia que hay desde esa misma línea de lápiz hasta el centro exacto de la mancha del color que quieras analizar. Cuando tengas ambos datos en milímetros, simplemente debes dividir la distancia del color entre la distancia del líquido.

El resultado será siempre un número decimal situado entre el cero y el uno que te servirá para identificar ese pigmento exacto en cualquier otro análisis que hagas en el futuro.

Variaciones interesantes utilizando elementos vegetales.

La cromatografía en papel no solo sirve para descubrir los componentes de las tintas artificiales que compramos en las papelerías. Una de las aplicaciones más bonitas de este método, es analizar los pigmentos naturales que se esconden en las hojas de las plantas que tenemos en el balcón o en las verduras que guardamos en la saliva o en la nevera.

Extracción de los pigmentos de las hojas.

Para hacer esta variante tienes que machacar un puñado de hojas verdes en un mortero junto con un chorrito de alcohol de noventa y seis grados hasta que el líquido adquiera un color verde muy intenso. Ese líquido contiene la clorofila de la planta disuelta en el alcohol y es la muestra que vas a colocar sobre la tira de papel de filtro.

Tienes que poner una gota sobre la línea de lápiz, dejar que se seque bien y volver a poner otra gota encima para que la muestra quede bien concentrada.

Separación de las distintas clorofilas.

Cuando metas la tira en el vaso con alcohol verás que el verde original se empieza a separar en varias bandas de tonos muy diferentes. Aparecerá una franja de color verde azulado que corresponde a la clorofila tipo A, y otra franja de color verde amarillento que es la clorofila tipo B. Más arriba notarás unas zonas amarillas claras que son las xantofilas y en la parte superior del todo verás una línea anaranjada que pertenece a los carotenos, que son los mismos pigmentos que dan color a las zanahorias.

cromatografia en papel

Preguntas frecuentes sobre la cromatografía en papel.

¿Por qué los fabricantes mezclan tantos colores para conseguir el color negro?

La mayoría de las empresas que fabrican tintas no utilizan un único pigmento negro porque suele quedar un tono muy apagado y traslúcido sobre el papel. Para lograr un negro que sea verdaderamente intenso, brillante y que cubra bien la superficie, prefieren mezclar varios colores secundarios y primarios en proporciones muy estudiadas. Al combinar tonos azules, rojos y púrpuras oscuros, nuestro ojo percibe visualmente un color negro homogéneo, pero la cromatografía en papel se encarga de deshacer esa mezcla y enseñarnos la combinación real que utilizó el fabricante.

¿Se puede hacer este mismo análisis utilizando papel de escribir normal?

El papel de folios común o el de los cuadernos de notas no funciona bien para este experimento porque recibe un tratamiento especial durante su fabricación para que sea liso y no absorba demasiada tinta. Este tratamiento tapona los poros microscópicos de las fibras de celulosa, lo que impide que el líquido de la fase móvil pueda ascender por capilaridad a una velocidad adecuada. Si lo intentas con este tipo de papel comprobarás que el proceso es extremadamente lento y los colores apenas se separan, quedando las manchas emborronadas en la base.

¿Qué ocurre si cambiamos la graduación del alcohol que usamos en el vaso?

La graduación del alcohol nos indica la cantidad de agua pura que contiene la botella que compramos en la farmacia. El alcohol de noventa y seis grados apenas tiene agua en su composición, por lo que disuelve muy rápido los componentes de los rotuladores permanentes que son inmunes al agua. Si utilizas un alcohol de menor graduación, como el de setenta grados, el líquido tardará más tiempo en subir y la separación de los colores cambiará por completo porque la presencia de agua modifica la forma en que los pigmentos interactúan con el papel.

¿Por qué algunos pigmentos se desplazan más rápido que otros?

El desplazamiento de cada componente depende directamente de su solubilidad en el líquido y de su peso molecular. Las sustancias que son muy solubles en el agua o en el alcohol se disuelven al instante y se dejan llevar por la corriente ascendente del fluido sin oponer resistencia. Por el contrario, las moléculas que son más grandes y pesadas o que tienen una estructura química similar a la de la celulosa tienden a pegarse continuamente a las fibras del papel, lo que retrasa su avance y hace que se queden en las zonas inferiores de la tira.

Investigar todas estas reacciones en casa nos ayuda a entender que la ciencia es algo muy accesible y que nos rodea constantemente en los objetos más cotidianos.

Si te animas a probar la cromatografía en papel con los rotuladores que tengas por casa o con las hojas de tus plantas, me encantaría que me contaras los resultados que has obtenido. Puedes dejarme un comentario aquí abajo para compartir tu experiencia y resolver cualquier duda que te haya surgido durante el proceso.

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