Descubre el secreto definitivo sobre cómo hacer una lámpara de lava con aceite, alcohol y una vela. Guía épica paso a paso con ciencia real, consejos de seguridad y trucos de calibración para que flote a la primera.
Si eres de los míos, de los que ven algo que brilla, se mueve y tiene un aire retro y automáticamente piensan: tengo que saber cómo funciona eso y, sobre todo, tengo que hacerlo yo misma, bienvenido a tu sitio. No te voy a engañar, siempre he tenido esa chispa interna de querer probarlo todo. Me despierto con una idea, investigo tres horas, compro los materiales y me pongo manos a la obra. Eso es exactamente lo que me pasó con la lámpara de lava.
Seguro que has visto mil vídeos por ahí donde tiran una pastilla efervescente en un vaso con aceite y dicen que eso es una lámpara de lava. A ver, está bien para pasar el rato, pero seamos sinceros, eso no es una lámpara de lava de verdad. Una lámpara auténtica es la que se mueve por el calor, la que puedes dejar encendida y ver cómo las burbujas suben y bajan en un ciclo infinito de paz absoluta. Esa es la que vamos a construir hoy.
En esta entrada te voy a contar absolutamente todo. No me voy a guardar ni un secreto. Vamos a hablar de densidades, de por qué el alcohol y el aceite se llevan regular, de cómo una vela puede crear una corriente de movimiento mágica, y de cómo evitar que el salón termine oliendo a quemado. Si buscas una manualidad rápida de cinco minutos, quizá esto te abrume, pero si quieres entender la magia de la física mientras creas un objeto de decoración brutal, quédate conmigo.
- La ciencia que hay detrás del movimiento hipnótico
- Materiales necesarios para hacer una lámpara de lava
- Construyendo el motor: La base de calor casera
- El arte de la mezcla: El equilibrio de los tres líquidos
- La calibración perfecta para hacer una lámpara de lava
- Encendiendo la mecha: La primera ascensión
- Solucionando los errores comunes al hacer una lámpara de lava
- El toque maestro: Iluminación y estética galáctica
- Seguridad ante todo: No queremos incendios en casa
- El lugar perfecto para tu lámpara de lava
- Mantenimiento y qué hacer cuando dejas de usarla
- Preguntas frecuentes sobre hacer una lámpara de lava casera
- ¿Puedo usar aceite de oliva en lugar de aceite de bebé?
- Mi lámpara no se mueve nada, ¿qué estoy haciendo mal?
- ¿Es peligroso usar una vela debajo de un bote de cristal?
- ¿Cuánto tiempo puede estar encendida la lámpara?
- ¿Por qué se ven burbujas diminutas en el aceite que no se mueven?
- ¿Qué pasa si el líquido se vuelve de un solo color?
- ¿Puedo usar una bombilla LED para calentar la lámpara?
- Preparación del soporte de calor
- El primer contacto: Alcohol y gotas de aceite
- El secreto de la calibración: El agua con color
- Creación de la columna de aceite
- El arranque de la convección
La ciencia que hay detrás del movimiento hipnótico
Antes de mancharnos las manos, quiero que entiendas qué está pasando dentro del frasco. No es magia, aunque lo parezca. Es física pura y dura, y entenderla es lo que va a diferenciar tu lámpara de un simple bote con aceite sucio.
El concepto de densidad: la base de todo
La densidad es, básicamente, cuánta masa hay metida en un espacio determinado. Piensa en un autobús, si el autobús va vacío, su densidad es baja. Si el mismo autobús va lleno de gente hasta los topes, su densidad es altísima aunque el tamaño del autobús sea el mismo.
En nuestra lámpara, jugamos con tres personajes principales: el agua, el alcohol y el aceite.
El agua es la más densa de los tres. Si echas agua y aceite en un vaso, el agua siempre se irá al fondo. El aceite, al ser menos denso, flotará. Pero aquí entra el invitado especial: el alcohol. El alcohol es menos denso que el aceite.
Esto nos crea un dilema maravilloso. Si queremos que algo suba y baje, necesitamos que ese algo tenga una densidad que podamos cambiar con un poquito de calor. El secreto que casi nadie te cuenta es que tenemos que fabricar un líquido que sea casi, casi igual de denso que el aceite, pero solo un pelín más. Para eso mezclamos el agua con el alcohol. Al combinarlos en la proporción justa, creamos un entorno donde el aceite se queda ahí, dudando de si subir o bajar. Ese es el punto de equilibrio que vamos a buscar.
La polaridad o por qué nunca verás una mezcla homogénea
¿Te has preguntado alguna vez por qué el aceite y el agua no se mezclan aunque los agites como si no hubiera un mañana? La respuesta es la polaridad molecular.
El agua es una molécula polar. Tiene un lado positivo y otro negativo, como un imán. Por eso, a las moléculas de agua les encanta estar juntas, pegadas unas a otras. El aceite, en cambio, es apolar. No tiene esos polos. Es como si el agua fuera un club exclusivo donde solo dejan entrar a quienes tienen imanes, y el aceite simplemente no encaja.
En nuestra lámpara de lava casera, esto es vital. Queremos que el aceite mantenga su forma de burbuja o gota. Si el aceite se mezclara con el alcohol o el agua, acabaríamos con una sopa turbia y fea. Gracias a la polaridad, el aceite se mantiene unido en esferas perfectas que viajan a través del alcohol sin deshacerse.
Convección térmica: el motor de nuestra lámpara
Aquí es donde entra la vela o la fuente de calor que elijas. La convección es un proceso de transferencia de calor que ocurre en los fluidos.
Cuando colocamos una vela debajo del frasco, el líquido que está en la base se calienta. Al calentarse, las moléculas de ese líquido empiezan a vibrar más rápido y a separarse. ¿Recuerdas lo que dijimos del autobús? Al separarse las moléculas, el líquido se expande, ocupa más espacio pero pesa lo mismo, por lo tanto, su densidad disminuye.
En ese momento ocurre el milagro: ese líquido caliente se vuelve menos denso que el aceite que tiene encima y ¡pum!, sube hacia arriba. Cuando llega a la parte superior del frasco, se aleja de la fuente de calor, se enfría, sus moléculas se vuelven a juntar, se hace más denso otra vez y vuelve a caer hacia el fondo.
Este ciclo de subir cuando hace calor y bajar cuando hace frío es lo que llamamos corriente de convección. Es lo mismo que hace que el aire caliente suba en una habitación o que el agua hierva en una olla. En nuestra lámpara, es lo que le da la vida.
Materiales necesarios para hacer una lámpara de lava
He probado muchas combinaciones y te voy a decir lo que mejor funciona para que no pierdas el tiempo. No necesitas gastarte un dineral, seguramente tengas casi todo por la cocina o en el botiquín.
- Un frasco de vidrio alto y estrecho. Es fundamental que sea de vidrio resistente al calor. No uses un vaso fino de cristal de los chinos porque con el calor de la vela puede estallar. Un bote de conservas de los que son alto,s o un frasco de espárragos bien limpio suele funcionar de maravilla.
- Aceite vegetal o aceite de bebé. Yo prefiero el de bebé porque es muy claro y permite que la luz pase mejor, además de que suele oler bien. El aceite vegetal de cocina también sirve, pero le da un tono amarillento que, a veces, ensucia el efecto estético.
- Alcohol de 70 o 91 grados. El de 96 también sirve pero tendrás que usar más agua para compensar la densidad.
- Agua del grifo (si es destilada, mejor, para que no queden sedimentos con el tiempo).
- Colorante alimentario o, mejor aún, la tinta de un rotulador fluorescente. Si usas tinta de fluorescente y luego le pones una luz negra cerca, vas a alucinar con el resultado.
- Una vela pequeña (tipo tea light), o una lámpara con una bombilla incandescente de unos 25 o 40 vatios.
- Una lata de conservas vacía (como una de atún o de tomate), para hacer la base.
- Unas tijeras o un punzón para hacer agujeros en la lata.
- Un mechero o cerillas.
Construyendo el motor: La base de calor casera
Lo primero que necesitamos para hacer una lámpara de lava es un sitio donde pueda descansar mientras la vela hace su trabajo. No podemos poner el frasco directamente sobre la vela porque apagaríamos la llama por falta de oxígeno y, además, el calor sería demasiado directo en un solo punto del vidrio, lo que podría darnos un susto.
Aquí es donde entra la lata de atún que te pedí. Lo que vamos a hacer es un soporte que eleve el frasco y permita que el aire circule. Coge un abrelatas o unas tijeras fuertes y haz unos agujeros en los laterales de la lata. No escatimes, haz unos cuatro o cinco agujeros generosos. Estos orificios son los pulmones de tu lámpara, permiten que entre el oxígeno para que la vela no se apague y que el calor se distribuya de forma más uniforme hacia la base del frasco.
Una vez que tengas la lata lista, coloca la vela pequeña dentro. Asegúrate de que la lata sea estable. Si ves que el frasco de vidrio baila un poco encima, busca una lata un poco más grande, o asegúrate de que el borde esté bien liso. Esta estructura tan simple es, en realidad, un radiador de convección en miniatura.
El arte de la mezcla: El equilibrio de los tres líquidos
Ahora viene la parte donde la mayoría de la gente tira la toalla, pero tú y yo no lo vamos a hacer. Vamos a llenar el frasco. Pero no lo vamos a hacer de cualquier manera, porque el orden de los factores aquí sí altera el producto.
El fondo de alcohol y el primer contacto con el aceite
Coge tu frasco de vidrio limpio y seco. El primer paso es echar el alcohol. Lo ideal es que cubra más o menos un dedo de altura en el fondo del bote. Con esto es suficiente para empezar.
Ahora, añade un par de gotas de aceite. Fíjate bien en lo que pasa. El aceite se irá directamente al fondo del alcohol. ¿Por qué? Porque, como ya aprendimos, el aceite es más denso que el alcohol puro. Se quedará ahí, como una pequeña canica dorada reposando en la base. Si se queda ahí abajo, vamos por buen camino. Si por algún motivo extraño tu aceite flota en el alcohol, es que tu alcohol tiene mucha agua o tu aceite es muy ligero, pero lo normal es que se hunda.
La preparación del agua mágica
Ahora aparca un momento el frasco y coge el vaso pequeño con agua. Aquí es donde vamos a poner el color. Si usas la tinta de un rotulador fluorescente, simplemente saca el cartucho de fieltro de dentro del rotulador y apriétalo sobre el agua hasta que esta tenga un color intenso y brillante.
Este agua con color es lo que se convertirá en nuestra lava. Pero si la echamos así tal cual en el frasco, se irá al fondo y se quedará ahí pegada porque el agua es mucho más densa que el aceite y el alcohol. Tenemos que «engañar» a la física.
La calibración perfecta para hacer una lámpara de lava
Vuelve a tu frasco que tiene el alcohol y las gotitas de aceite en el fondo. Ahora, con muchísima suavidad, empieza a verter el agua con colorante. Hazlo gota a gota, o dejando que resbale por la pared del vidrio. No queremos que se mezcle todo de golpe y se cree una emulsión turbia.
Lo que estamos haciendo es aumentar la densidad de la mezcla líquida del fondo (el alcohol mezclado con el agua). A medida que añades agua, el alcohol se vuelve más pesado. Tienes que observar las gotitas de aceite que pusiste al principio. Llegará un momento mágico en el que verás que las gotas de aceite dejan de estar aplastadas en el fondo y empiezan a redondearse, a despegarse un milímetro, a flotar casi sin peso.
Ese es el punto crítico. Si echas demasiada agua, el aceite subirá disparado hacia arriba y se quedará flotando en la superficie, y eso no nos sirve. Queremos que el aceite esté en ese limbo donde casi flota pero todavía no tiene fuerzas para subir. Es como si estuviéramos afinando un instrumento musical, un par de gotas de agua pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Una vez que veas que el aceite está a punto de caramelo, con esa forma esférica perfecta y ligera, rellena el resto del frasco con el aceite. Hazlo muy despacio para no romper el equilibrio que acabas de conseguir. Verás que el aceite se sitúa por encima de la mezcla de alcohol y agua, creando una columna transparente y preciosa.
Encendiendo la mecha: La primera ascensión
Ya tenemos el frasco preparado. Tenemos la base con la vela. Ahora solo queda el acto final. Para hacer una lámpara de lava, coloca el frasco con cuidado sobre la lata de atún y enciende la vela.
Ahora toca esperar, no seas impaciente. El vidrio tiene que calentarse, y luego ese calor tiene que pasar a la mezcla de alcohol y agua del fondo. Como el calor de una vela es constante pero pequeño, esto puede tardar unos minutos.
Lo que vas a observar es fascinante. La mezcla de alcohol y agua que está en contacto con el fondo empezará a expandirse. Verás que las burbujas de color empiezan a estirarse, a cambiar de forma. De repente, una de ellas se soltará y empezará a subir lentamente, atravesando toda la columna de aceite transparente como si fuera un astronauta en el espacio.
Es un momento increíble cuando lo logras por primera vez. Verás cómo al llegar arriba, la burbuja se detiene, se queda un rato descansando y, al enfriarse, vuelve a bajar pesadamente para unirse con el resto del líquido en el fondo y empezar el ciclo otra vez.
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Solucionando los errores comunes al hacer una lámpara de lava
Hacer una lámpara de lava es como cocinar un buen guiso, a veces te pasas de sal o te queda corto de fuego. Aquí te explico qué hacer cuando la física se pone rebelde.
¿Por qué mi líquido se ha vuelto turbio?
Este es el problema número uno. Si ves que el líquido ya no es transparente y parece que hay una niebla dentro, lo más probable es que hayas agitado el frasco, o que hayas vertido los líquidos con demasiada fuerza. Lo que ha ocurrido es una emulsión: miles de microgotas de aceite se han mezclado con el alcohol y se niegan a separarse.
La solución es la paciencia. Apaga la vela y deja que la lámpara repose durante 24 horas. El tiempo y la gravedad suelen ser los mejores amigos de la transparencia. Si después de un día sigue igual, es posible que el colorante que usaste no sea compatible con el aceite y se esté disolviendo donde no debe. En ese caso, toca vaciar, limpiar bien con jabón desengrasante y empezar de nuevo con más mimo.
Mis burbujas se quedan todas arriba y no bajan
Si tu lava sube y se queda pegada al techo del frasco como si tuviera miedo de bajar, tienes dos posibles culpables. El primero es el exceso de calor. Si el líquido de abajo está demasiado caliente, la densidad baja tanto que la burbuja tarda muchísimo en enfriarse lo suficiente para volver a caer. Prueba a alejar un poco la vela, o a poner una base algo más alta.
El segundo culpable es la densidad del líquido base. Si echaste demasiada agua al alcohol, la mezcla del fondo es ahora tan densa que incluso cuando la burbuja se enfría, sigue siendo más ligera que el entorno. ¿Cómo lo arreglamos? Añade un chorrito muy pequeño de alcohol puro por la pared del frasco. Esto hará que el líquido circundante sea más ligero y obligará a la burbuja a bajar por su propio peso.
El aceite se queda pegado en el fondo y no sube ni con fuego
Aquí pasa justo lo contrario. Tu mezcla de alcohol y agua es demasiado ligera. El aceite se siente tan pesado en comparación que el calor de la vela no es suficiente para expandirlo lo bastante como para que flote.
Para solucionar esto, necesitas añadir densidad al líquido base. Echa un par de gotas de agua (con colorante para no perder el tono) y observa. Verás cómo las burbujas de aceite empiezan a redondearse de nuevo. Es un baile de precisión, así que ve gota a gota.
El toque maestro: Iluminación y estética galáctica
Hacer una lámpara de lava sin una buena iluminación es como un concierto sin altavoces. Sí, se mueve, pero no emociona. Vamos a darle ese aspecto profesional que hará que tus amigos te pregunten dónde la has comprado.
El truco del subrayador fluorescente
Ya te lo adelanté antes, pero quiero profundizar en esto. La tinta de los subrayadores amarillos fluorescentes contiene una sustancia llamada fluoresceína. Esta sustancia reacciona a la luz ultravioleta emitiendo un brillo que parece de otro planeta. Si tienes una pequeña linterna de luz negra o un LED ultravioleta, ponlo cerca de la base. El efecto de la lava brillando en la oscuridad mientras se mueve es, sencillamente, hipnótico.
Colores y contrastes
No te limites a un solo color. Puedes jugar con el contraste. Por ejemplo, usa aceite de bebé transparente y tiñe el agua de un azul profundo. O, si te sientes creativo, busca aceites minerales que ya tengan un ligero tono amarillento y usa colorante rojo para la lava. El contraste entre el naranja y el amarillo dará una calidez increíble a la habitación.
Eso sí, evita los colorantes que sean a base de aceite si quieres que el líquido transparente siga así. Lo mejor es que el colorante sea hidrosoluble para que se quede atrapado en las gotas de agua y alcohol y no manche el resto del aceite.
Seguridad ante todo: No queremos incendios en casa
Mira, me encanta experimentar y probar cosas nuevas, pero no quiero que nadie se lleve un susto. Trabajar con alcohol, aceite y fuego requiere que tengas la cabeza fría.
El peligro del alcohol y la llama
El alcohol es extremadamente inflamable. Por eso, el montaje de la lata de atún es tan importante. Asegúrate siempre de que el frasco esté bien asentado y que no haya posibilidad de que se vuelque. Si el alcohol cayera directamente sobre la vela encendida, tendrías un problema serio. Ten siempre un trapo húmedo a mano o un extintor cerca si vas a hacer experimentos de este tipo a gran escala.
La regla de oro al hacer una lámpara de lava: El frasco siempre abierto
Este es el punto más importante de toda la guía. Nunca, bajo ninguna circunstancia, cierres la tapa del frasco mientras la lámpara esté funcionando con calor. El calor hace que los líquidos y el aire de dentro se expandan, creando presión de vapor. Si el frasco está cerrado herméticamente, esa presión no tiene por donde salir y el vidrio podría estallar. Deja que la lámpara respire. Si te preocupa que el alcohol se evapore, puedes poner la tapa encima sin enroscar, simplemente apoyada, para que actúe como una válvula de escape natural.
El estrés térmico del vidrio
El vidrio es un material fantástico pero odia los cambios bruscos de temperatura. No pongas un frasco que acaba de estar en la nevera directamente sobre la vela, y no intentes enfriar la lámpara con agua fría justo después de apagarla. Deja que todo alcance la temperatura ambiente de forma natural.
Los cambios bruscos de temperatura crean microfisuras que pueden hacer que el frasco se rompa en el momento menos pensado.
El lugar perfecto para tu lámpara de lava
No pongas tu lámpara en cualquier sitio. Al funcionar con una vela, la ubicación es clave. Busca una superficie que sea totalmente estable; nada de mesas cojas o estantes que vibran cuando pasas cerca. Lo ideal es un rincón donde no haya corrientes de aire fuertes, porque si el aire mueve mucho la llama de la vela, el calor no subirá de forma constante hacia el frasco y el ciclo de la lava se volverá errático o, peor aún, la vela se apagará cada dos por tres.
Además, piensa en el fondo. Como estamos jugando con transparencias y colores, una pared blanca o un rincón oscuro resaltarán muchísimo más el movimiento. Si has usado el truco del rotulador fluorescente, busca un sitio donde puedas poner una luz de apoyo cerca para que el efecto sea total. Yo suelo poner la mía en una estantería de madera maciza, lejos de cortinas o papeles, para estar totalmente tranquila con el tema del fuego.
Mantenimiento y qué hacer cuando dejas de usarla
Una de las preguntas que siempre surgen al hacer una lámpara de lava es qué pasa cuando apagas la vela. Es sencillo: el ciclo se detiene, el líquido se enfría y todo vuelve a su estado de reposo. El aceite se quedará arriba o abajo dependiendo de cómo hayas ajustado la mezcla final, y el agua con alcohol se quedará en su sitio.
Con el paso de los días, es posible que notes que un poco del alcohol se ha evaporado, especialmente si dejaste el frasco abierto por seguridad (que es lo que siempre recomiendo). Si ves que el nivel baja mucho o que a la lámpara le cuesta más arrancar, puedes añadir un chorrito pequeño de alcohol para compensar.
Un truco de limpieza: si por lo que sea el interior del frasco se ensucia o el aceite empieza a verse turbio después de muchas sesiones, no intentes filtrarlo. Lo mejor es disfrutar de tu creación unas semanas y, cuando veas que pierde su esplendor, vaciarlo, limpiar bien el vidrio con agua caliente y jabón de platos para eliminar cualquier rastro de grasa, y volver a empezar. Al fin y al cabo, ahora ya eres un experto en densidades y tardarás la mitad de tiempo en montarla de nuevo.
Preguntas frecuentes sobre hacer una lámpara de lava casera
¿Puedo usar aceite de oliva en lugar de aceite de bebé?
Poder, puedes, pero no te lo recomiendo. El aceite de oliva es muy denso y, sobre todo, tiene un color amarillo o verdoso muy intenso que opaca el colorante del agua. Además, con el calor, el aceite de oliva puede llegar a oler un poco a cocina. El aceite de bebé o el aceite mineral son totalmente transparentes y permiten que el efecto visual sea mucho más limpio y profesional.
Mi lámpara no se mueve nada, ¿qué estoy haciendo mal?
Lo más probable es que sea un problema de temperatura o de equilibrio de densidad. Primero, asegúrate de que la vela está lo suficientemente cerca del frasco. Si hay mucha distancia, el calor no llega. Si el calor no es el problema, entonces tu mezcla de alcohol y agua es demasiado pesada. Prueba a añadir un poquito más de alcohol puro para que la densidad de la mezcla del fondo baje y el calor pueda empujarla hacia arriba con más facilidad.
¿Es peligroso usar una vela debajo de un bote de cristal?
Cualquier experimento que involucre fuego tiene un riesgo, pero si eres precavido, es seguro. Lo más importante es que el vidrio sea grueso y resistente (como los de conservas), que nunca cierres la tapa herméticamente y que el soporte (la lata de atún) sea estable. Nunca dejes la lámpara encendida si no vas a estar en la habitación para vigilarla.
¿Cuánto tiempo puede estar encendida la lámpara?
Yo te diría que no la dejes más de un par de horas seguidas. El aceite y el alcohol se van calentando progresivamente y, si cogen demasiada temperatura, la lava dejará de formar burbujas bonitas y se convertirá en una masa informe que se queda arriba. Además, el vidrio sufre con el calor prolongado. Dale un descanso de vez en cuando para que todo se enfríe y se asiente.
¿Por qué se ven burbujas diminutas en el aceite que no se mueven?
Eso suele pasar cuando llenamos el frasco muy rápido. Son burbujas de aire atrapadas o pequeñas gotas de agua que no han llegado a unirse. No te preocupes, con el tiempo y el calor de las primeras sesiones, esas burbujitas suelen ir desapareciendo o uniéndose a la masa principal de lava en el fondo.
¿Qué pasa si el líquido se vuelve de un solo color?
Si el aceite y el agua se han teñido del mismo color, es que has usado un colorante que es soluble tanto en agua como en grasa. Para evitar esto, lo mejor es usar colorantes alimentarios básicos, que suelen ser hidrosolubles. Si ya te ha pasado, la única solución es cambiar los líquidos y empezar de cero con el colorante adecuado.
¿Puedo usar una bombilla LED para calentar la lámpara?
No, las bombillas LED están diseñadas para no emitir calor. Para que este experimento funcione, necesitas una fuente de calor infrarrojo, como una vela o una bombilla incandescente de las antiguas. Si quieres usar electricidad, busca bombillas halógenas pequeñas, que también generan el calor necesario para que ocurra la convección.
Este es el proceso exacto que yo sigo cuando quiero hacer una lámpara de lava que funcione de verdad, usando el calor como motor. Prepárate porque vamos a transformar unos botes de cocina en una pieza de diseño retro.
Tiempo total: 40 minutos
Preparación del soporte de calor
Coge la lata de conserva vacía y limpia. Con el punzón o las tijeras, haz varios agujeros en los laterales para que el aire pueda entrar. Esto es vital porque si no hay oxígeno, la vela se apagará en cuanto pongas el frasco encima. Yo suelo hacer cuatro agujeros grandes distribuidos por todo el contorno.
El primer contacto: Alcohol y gotas de aceite
Vierte en tu frasco de vidrio limpio un chorro de alcohol hasta que cubra unos dos centímetros del fondo. A continuación, echa un par de gotas de aceite. Verás que se hunden y se quedan en el fondo porque el aceite es más denso que el alcohol puro. No te asustes, esto es exactamente lo que buscamos en este punto.
El secreto de la calibración: El agua con color
En un vaso aparte, mezcla un poco de agua con la tinta del rotulador o el colorante. Ahora, con mucha delicadeza, ve echando este agua coloreada dentro del frasco de alcohol. Hazlo gota a gota. Verás que el alcohol se vuelve más denso a medida que recibe el agua. Tienes que parar justo cuando veas que las gotas de aceite que estaban en el fondo empiezan a verse redondas y parecen querer despegarse.
Creación de la columna de aceite
Una vez que tengas ese equilibrio donde el aceite parece casi flotar, rellena el resto del frasco con el aceite de bebé. Hazlo muy despacio, dejando que el aceite resbale por la pared del vidrio para no romper las burbujas que has creado abajo. Deja siempre un espacio de tres o cuatro centímetros de aire en la parte superior para que los gases y el calor tengan sitio para expandirse.
El arranque de la convección
Coloca la vela dentro de la lata de conserva, enciéndela y pon el frasco encima con cuidado. Ahora solo queda esperar. El calor de la vela empezará a calentar la mezcla de agua y alcohol del fondo. Verás cómo las esferas de color se estiran y, de repente, una sube majestuosamente hacia la superficie. ¡Ya lo tienes!
Suministro:
- Alcohol de 70 o 91 grados.
- Aceite de bebé o aceite mineral transparente.
- Agua del grifo.
- Tinta de rotulador fluorescente o colorante alimentario líquido.
Herramientas:
- Un punzón o tijeras fuertes para metal.
- Un mechero o cerillas.
Materiales: Un frasco de vidrio alto y resistente (tipo conservas). Una vela pequeña de té. Una lata de conservas vacía (atún o similar).
Espero que esta guía te haya servido para crear algo increíble. No hay nada como la satisfacción de entender cómo funciona el mundo y usar ese conocimiento para crear algo hermoso con tus propias manos. A mí me encanta ese momento en el que la primera burbuja sube, es como si todo el esfuerzo y la precisión del montaje cobraran sentido de repente.
¿Te has animado a hacerla ya? Me encantaría saber qué colores has elegido o si has tenido algún problema con las densidades que podamos resolver juntas.
Cuéntame en los comentarios cómo te ha quedado o si tienes algún truco propio que quieras compartir con la comunidad. ¡Estoy deseando leer vuestras experiencias y ver qué tal os fluye la lava!










