¿Harto de que tus burbujas exploten al instante? Descubre la ciencia definitiva tras la mezcla perfecta de jabón y glicerina. Guía paso a paso para hacer pompas resistentes.
No sé tú, pero yo me puedo quedar hipnotizada mirando una burbuja durante minutos. Es esa esfera perfecta, flotando, con colores iridiscentes que parecen un arcoíris líquido… y de repente, ¡pum!, desaparece. Esa efimeridad es lo que las hace especiales, pero seamos sinceros: cuando quieres jugar o hacer fotos increíbles, que se exploten nada más salir del pompero es una faena.
Durante mucho tiempo estuve probando mezclas. Usé el lavavajillas de todas las marcas, probé con agua del grifo, con azúcar, con gomina… y nada terminaba de funcionar del todo bien. Hasta que me puse el traje de cientifica y entendí que esto no va de echar jabón al azar, sino de entender la tensión superficial y cómo retrasar la evaporación.
Hacer pompas resistentes es una de las formas más baratas y espectaculares de aprender ciencia en familia o, simplemente, de flipar un poco en el jardín. Así que, prepárate, porque vamos a desvelar la fórmula que los profesionales de los espectáculos de burbujas guardan bajo llave.
- El ingrediente estrella: ¿Qué es la glicerina y por qué la necesitamos para hacer pompas resistentes?
- La lista de la compra: Materiales para tu laboratorio de pompas resistentes.
- El proceso de creación: La receta maestra paso a paso.
- El secreto del reposo: Por qué la paciencia es tu mejor ingrediente.
- Ingeniería de jardín: Crea tus propias herramientas gigantes.
- Factores externos: El clima, tu mejor aliado o tu peor enemigo.
- Cómo tocar las pompas resistentes sin que exploten.
- Variaciones de la receta: El truco del azúcar y la gomina.
- Preguntas Frecuentes sobre pompas resistentes.
- ¿Por qué las pompas son siempre redondas?
- ¿Cuál es la ciencia exacta que hace que la glicerina haga las pompas resistentes?
- ¿Puedo hacer pompas si no tengo agua destilada?
- ¿Por qué explotan al tocar el césped pero no si tocan un jersey de lana?
- Preparar el agua destilada
- Añadir el detergente con cuidado
- Incorporar el ingrediente secreto: La glicerina
- Mezcla lenta y homogénea
- El reposo sagrado (Clave del éxito)
- Creación de la pompa
- Tu turno de crear magia con pompas resistentes.
El ingrediente estrella: ¿Qué es la glicerina y por qué la necesitamos para hacer pompas resistentes?
Seguro que has oído hablar de ella. La glicerina (o glicerol) es un líquido denso, transparente y con un toque dulce que puedes encontrar en cualquier farmacia. En nuestra misión de crear pompas resistentes, la glicerina es el guardaespaldas de la pompa.
Las pompas normales explotan por dos razones principales: o algo las toca (un dedo, una mota de polvo, el suelo), o el agua que contienen se evapora. Cuando el agua se evapora, la capa que mantiene unida la burbuja se vuelve demasiado fina y la tensión superficial la rompe.
Aquí es donde entra nuestra amiga la glicerina. Es una sustancia higroscópica, eso es una forma pedante de decir que le encanta absorber y retener la humedad. Al añadirla a nuestra mezcla, estamos haciendo que la capa de agua de la pompa sea mucho más robusta y, sobre todo, que tarde mucho más tiempo en evaporarse. El resultado son pompas resistentes más elásticas, más pesadas y mucho más sufridas ante las corrientes de aire.
La lista de la compra: Materiales para tu laboratorio de pompas resistentes.
Antes de empezar a mezclar como locos, vamos a organizar el material. No necesitamos nada del otro mundo, pero la calidad de los ingredientes importa más de lo que crees.
En primer lugar, el agua. Si vives en una zona con agua muy dura (con mucha cal), tus pompas van a ser un desastre. La cal reacciona con el jabón y crea una especie de grumos que debilitan la estructura. Mi consejo de oro: usa agua destilada o agua desmineralizada (la de la plancha). Es barata y marca la diferencia entre una pompa de diez y una que no llega ni al aprobado.
Luego está el detergente. No todos son iguales. Necesitamos uno que sea rico en tensoactivos. El clásico Fairy (el ultra de toda la vida), suele ser el estándar de oro en España porque tiene una concentración muy alta. Si usas una marca blanca muy barata, puede que tengas que añadir mucha más cantidad para obtener el mismo resultado.
Y por supuesto, la glicerina líquida. También necesitaremos un recipiente grande para mezclar, preferiblemente uno que tenga tapa para poder guardar lo que sobre, porque, y aquí viene otro secreto, la mezcla mejora con el tiempo.
El proceso de creación: La receta maestra paso a paso.
Vamos a lo que te interesa. Esta es la proporción que yo uso y que nunca me ha fallado. Es la base sobre la que puedes luego experimentar según la humedad de tu zona.
Las proporciones mágicas.
Para empezar, vamos a usar una regla sencilla: 2-1-1. Dos medidas de agua, una medida de jabón concentrado y una medida (o media, si vas justo) de glicerina.
El arte de la mezcla sin espuma.
Este es el error número uno de los principiantes. Empiezan a remover el cubo como si estuvieran batiendo huevos para una tortilla y crean una montaña de espuma en la superficie. Error fatal. La espuma es la enemiga de las pompas grandes. Si tienes espuma en la mezcla, cuando intentes sacar el pompero, las burbujitas pequeñas romperán la grande antes de que empiece a formarse.
Tienes que verter el agua primero, luego el jabón y al final la glicerina. Remueve muy despacio, con una cuchara de madera o un palo, haciendo movimientos circulares lentos. Queremos que todo se integre perfectamente pero sin generar ni una sola burbuja pequeña en la superficie. Si ves que sale algo de espuma, retírala con una cuchara antes de empezar a jugar.
El secreto del reposo: Por qué la paciencia es tu mejor ingrediente.
Este es el punto donde la mayoría de la gente falla. Una vez que has hecho la mezcla, la tentación de meter el pompero y empezar a soplar es casi irresistible. Pero, hazme caso: espera.
La mezcla necesita tiempo para estabilizarse. Cuando mezclamos el jabón, el agua y la glicerina, las moléculas de los tensoactivos (el jabón) tienen que organizarse. Tienen que formar una estructura ordenada alrededor de las moléculas de agua. Si dejas reposar la mezcla al menos 24 horas, notarás que las pompas son infinitamente más elásticas y resistentes.
Yo suelo preparar el mejunje la noche anterior. Lo tapo bien para que no caiga polvo y lo dejo en un sitio fresco. Al día siguiente, la mezcla tiene una textura casi sedosa. Es ahí cuando está en su punto de gloria. Si puedes esperar 48 horas, mejor que mejor. Es como un buen guiso, ¡está más rico al día siguiente!
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Ingeniería de jardín: Crea tus propias herramientas gigantes.
Si quieres hacer pompas resistentes que parezcan dirigibles, los pomperos pequeños de plástico del todo a cien no te van a servir. Necesitas algo que pueda albergar mucha cantidad de líquido y que lo suelte de forma uniforme.
El lazo de cuerda: El rey de las pompas resistentes gigantes.
Para mí, no hay nada mejor que el sistema de dos palos y una cuerda. Es sencillo, barato y ultra efectivo. Necesitas:
- Dos palos de madera o cañas de unos 50-80 cm.
- Cuerda de algodón (importante: tiene que ser de algodón o lana, no de nylon). El algodón absorbe la mezcla y actúa como un depósito de combustible para la pompa.
- Una arandela metálica o un pequeño peso.
Ata la cuerda formando un triángulo entre las puntas de los palos. La cuerda de abajo debe ser un poco más larga para que cuelgue, y ahí es donde pones el peso para que el triángulo mantenga la forma cuando el viento sople. Al sumergir esta cuerda en tu mezcla de glicerina, el algodón se empapa por completo, permitiendo que al abrir los palos el aire cree una membrana gigante que se convierte en una pompa de dimensiones épicas.
El truco de la percha y otros inventos locos.
Si no tienes palos a mano, busca una percha de alambre de esas finas de tintorería. Dale forma de círculo y fórrala con un poco de lana o hilo de algodón. La lana retendrá el líquido y te permitirá hacer pompas del tamaño de una pizza.
Incluso puedes usar un embudo, una botella de plástico cortada o tus propias manos. Sí, si te mojas bien las manos con la mezcla hasta las muñecas (para que no haya zonas secas que rompan la tensión superficial), puedes formar una película de jabón entre tus dedos y crear pompas simplemente soplando. Es una sensación increíble sentir la elasticidad de la química en tu propia piel.
Factores externos: El clima, tu mejor aliado o tu peor enemigo.
Puedes tener la mejor receta del mundo, pero si el clima no acompaña, vas a sufrir. La ciencia de las pompas es una lucha constante contra la evaporación.
Humedad: El factor crítico
¿Sabes cuál es el mejor momento para hacer pompas resistentes? Justo después de que llueva o en días muy húmedos. Cuando el aire ya está saturado de agua, a tu pompa le cuesta mucho más evaporar su propia capa líquida. Si vives en un sitio seco, o estás en pleno agosto a mediodía, tus pompas durarán la mitad.
Un truco de profesional: si el día es muy seco, usa un pulverizador de agua para humedecer el aire a tu alrededor antes de empezar. Creará un microclima perfecto para tus burbujas.
El viento: Suave brisa vs. vendaval.
Un poco de viento es genial porque infla las pompas por ti, sin que tengas que soplar o correr. Pero si el viento es muy fuerte o racheado, romperá la membrana antes de que pueda cerrarse. Busca zonas resguardadas, o espera a esos momentos de calma chicha al atardecer, donde la luz además incide de lado y saca todos los colores de la glicerina.
Cómo tocar las pompas resistentes sin que exploten.
Aquí es donde dejas a los niños (y a los adultos) alucinados. Normalmente, si tocas una pompa con el dedo seco, la grasa y la sequedad de la piel rompen la tensión superficial al instante. ¡Pum!
Pero, ¿y si te mojas la mano con la mezcla de jabón y glicerina? Al estar tu mano cubierta por la misma película líquida que la pompa, puedes «atravesarla» o mantenerla en la palma de tu mano sin que se rompa. Gracias a la glicerina, la membrana es tan elástica que permite que metas un dedo mojado dentro y lo saques. Es como si la pompa fuera una tela elástica invisible. Puedes incluso jugar al «tenis» con ellas si usas unos guantes de lana limpios, ya que las fibras de la lana sostienen la pompa sin crear un punto de ruptura inmediato.
Variaciones de la receta: El truco del azúcar y la gomina.
Si ya eres un experto con la glicerina, quizá quieras experimentar un poco más con tus pompas resistentes. Hay gente que no tiene glicerina a mano o que quiere llevar la resistencia al siguiente nivel. Aquí entran los ingredientes «de cocina».
El azúcar glass.
El azúcar cumple una función similar a la glicerina: ralentiza la evaporación del agua y da cuerpo a la mezcla. Si añades un par de cucharadas de azúcar glass a tu mezcla caliente (antes de echar el jabón para que se disuelva bien), verás que las pompas se vuelven un poco más rígidas. Algunos incluso usan gomina para el pelo (sí, de la barata), para crear pompas que aguantan golpes increíbles. Pero para mí, la combinación de agua destilada, jabón y glicerina sigue siendo la reina indiscutible por su limpieza y resultados.
El color de la ciencia.
¿Te has fijado en las rayas de colores que bailan en la superficie de la pompa? Eso se llama interferencia de película delgada. Cuando la capa de la pompa es gruesa, se ve de colores rojizos y verdosos. A medida que el agua se evapora y la capa se vuelve más y más fina, los colores cambian hasta que la pompa se ve gris o transparente. Ese es el aviso de que va a explotar. La glicerina mantiene esos colores vivos durante mucho más tiempo porque mantiene la capa «gruesa» y saludable.
Preguntas Frecuentes sobre pompas resistentes.
Aquí he recopilado lo que siempre me preguntáis cuando estamos en pleno experimento. Vamos a darle un toque científico pero fácil de entender.
¿Por qué las pompas son siempre redondas?
Es una cuestión de ahorro energético. La naturaleza es vaga por definición. La esfera es la forma geométrica que permite encerrar un volumen de aire usando la menor cantidad de superficie posible. La tensión superficial del jabón tira hacia dentro con la misma fuerza en todas las direcciones, creando esa esfera perfecta.
¿Cuál es la ciencia exacta que hace que la glicerina haga las pompas resistentes?
Aquí está el núcleo de la cuestión. Una pompa de jabón es en realidad un «sándwich» de tres capas: una capa de moléculas de jabón, una capa de agua en medio, y otra capa de moléculas de jabón. El problema es que el agua es muy volátil y quiere escapar al aire (evaporación). La glicerina se une químicamente a las moléculas de agua mediante puentes de hidrógeno, actuando como un ancla. Esto hace que al agua le cueste muchísimo más salir de la pompa. Además, la glicerina aumenta la viscosidad, haciendo que el líquido no se escurra tan rápido hacia la parte inferior de la pompa por culpa de la gravedad (lo que suele hacer que la parte de arriba se quede fina y explote).
¿Puedo hacer pompas si no tengo agua destilada?
Poder, puedes, pero no esperes milagros. El agua del grifo tiene sales minerales (calcio, magnesio) que son como «piedras» en el zapato para las moléculas de jabón. Estas sales rompen la continuidad de la película de jabón y crean puntos débiles. Si no tienes otra opción, hierve el agua del grifo y déjala enfriar, eso ayudará a que algunos minerales se asienten, pero lo ideal siempre será el agua destilada.
¿Por qué explotan al tocar el césped pero no si tocan un jersey de lana?
El césped suele tener micropuntas y, a veces, una capa de grasa o polvo que rompe la tensión superficial al contacto seco. Sin embargo, si la superficie es fibrosa y está limpia (como ciertos tipos de lana), hay menos superficie de contacto real y la pompa puede «descansar» sobre los pelitos sin que la membrana principal se estire hasta romperse.
Aprende a fabricar la mezcla profesional definitiva para crear pompas resistentes, utilizando ingredientes sencillos como glicerina y jabón concentrado.
Tiempo total: 10 minutos
Preparar el agua destilada
Vierte dos partes de agua destilada en el recipiente. Es vital que el agua sea desmineralizada para evitar que la cal rompa la tensión superficial de la pompa.
Añadir el detergente con cuidado
Vierte una parte de jabón muy despacio. Importante: No agites el recipiente. Queremos mezclar, no crear espuma. La espuma es el enemigo número uno de las burbujas grandes.
Incorporar el ingrediente secreto: La glicerina
Añade una parte de glicerina líquida. Este componente es el que aportará elasticidad y retrasará la evaporación del agua, haciendo que la pompa sea «irrompible».
Mezcla lenta y homogénea
Remueve con la cuchara de madera realizando círculos lentos. Asegúrate de que el jabón y la glicerina no se queden en el fondo. Sigue hasta que el líquido sea uniforme y traslúcido.
El reposo sagrado (Clave del éxito)
Tapa el recipiente y deja que la mezcla descanse al menos 24 horas. Durante este tiempo, las moléculas se alinean y la espuma residual desaparece, dejando una fórmula mucho más potente.
Creación de la pompa
Sumerge tu herramienta (cuerda o aro) totalmente en el líquido. Sácala con suavidad y deja que la brisa o un movimiento lento de tus brazos infle la membrana. ¡Disfruta de tu pompa ultra resistente!
Coste estimado: 5 euro
Herramientas:
- Un recipiente grande con tapa.
- Una cuchara de madera o palo para remover.
- Pomperos artesanales (cuerda de algodón y palos).
Materiales: agua destilada jabón glicerina
Tu turno de crear magia con pompas resistentes.
Hacer pompas de jabón resistentes no es solo un juego de niños, es una demostración fascinante de física de fluidos en el salón de tu casa. Hemos pasado de una simple mezcla de lavavajillas a crear estructuras elásticas, duraderas y gigantescas que desafían lo que creemos saber sobre la fragilidad.
Lo mejor de todo esto es que cada mezcla es un mundo. Te animo a que pruebes, que cambies las proporciones, que pruebes diferentes marcas de jabón y que observes cómo cambia el comportamiento de tus burbujas según la humedad de tu ciudad. Es ciencia real, tangible y, sobre todo, muy divertida.
¡Ahora te toca a ti! ¿Has conseguido ya esa pompa gigante que no se explota? ¿Has descubierto algún ingrediente secreto que no hayamos mencionado aquí? Me encanta aprender de vuestros propios experimentos con pompas resistentes, así que déjame un comentario abajo contándome tu experiencia, o sube tus dudas si alguna mezcla se te resiste. ¡Prometo echarte una mano para que tus burbujas sean legendarias!
Si te ha gustado esta guía científica, no olvides compartirla. Quién sabe, ¡quizá el próximo gran récord Guinness de pompas de jabón salga de los lectores de este blog!









